¿Qué importancia tiene la aireación de un lago?

Jardín sostenible
  • 28 Noviembre 2017

Malos olores, algas y mosquitos son problemas frecuentes en lagos y estanques artificiales. Un mantenimiento inadecuado propicia que el agua se estanque y se vuelva verdosa, lo que resulta una molestia para las personas a su alrededor.

¿Cómo evitar la aparición de estos indeseables problemas? Aunque existen numerosos métodos, el más natural y seguro para los animales que puedan habitar en el lago es la aireación; es decir, el bombeo de oxígeno en el agua. El aireador trabaja lanzando el agua en forma de chorro, un recurso muy habitual en los estanques de centros urbanos que, además de embellecer, hacen que el agua se mezcle con el aire y absorba oxígeno.

 

¿Qué problemas soluciona un aireador?

El oxígeno se encuentra presente en toda la actividad de un lago. Su ausencia rompe el equilibrio natural y reduce sensiblemente la calidad del agua. Por lo tanto, emplear un aireador que devuelva el oxígeno al agua con lleva numerosas ventajas, entre las que se cuentan:

  • Estratificación: En balsas de agua profundas, los rayos de sol son incapaces de llegar hasta el fondo. El agua se calienta de manera desigual, lo que crea dos capas de distinta densidad incapaces de mezclarse entre sí. Cuando esto ocurre, el oxígeno se queda atrapado en la capa superior. El bombeo de agua hacia el aire hace que las gotas se enfríen y genera corrientes que distribuyen el oxígeno por todo el lago.

  • Acumulación de algas: La actividad humana ha hecho que el nivel de nutrientes en el agua de lagos y estanques aumente (mediante vertidos, uso de fertilizantes en las orillas del lago, entre otros). Esto propicia a su vez el crecimiento generalizado de plantas acuáticas y algas que, al morir, se asientan en el lecho del lago. Un nivel bajo de oxígeno impedirá los restos orgánicos se descompongan, por lo que se acumularán en el fondo y crearán una capa de biomasa que reducirá la profundidad del lago.

  • Malos olores: La aparición de ciertos tipos de algas y la acumulación de sustancias químicas provenientes de la actividad cercana al lago conllevan la aparición de olores desagradables. La oxigenación del agua fomenta su descomposición y reduce el problema.

  • Insectos: Una cama de algas es el espacio idóneo para que los insectos que frecuentan aguas estancadas, como los mosquitos, coloquen sus huevos. El movimiento generado por el chorro del aireador disgrega las algas y ahuyenta a los insectos.

  • Bacterias perjudiciales: Existen ciertos tipos de bacterias que se desarrollan con más facilidad en espacios de agua estancada a cierta temperatura. Al enfriar la superficie, el aireador previene su aparición.

Existen otros métodos que atacan los problemas descritos. Sin embargo, la mayor parte se centra en las consecuencias y no en la raíz del problema, por lo que no son útiles a largo plazo. Además, la aireación no deja residuos químicos y requiere un mantenimiento mínimo, lo que la convierte en una solución más sostenible.

 

¿Cómo elegir el aireador adecuado?

Existen tres modelos básicos de aireador: de chorro vertical, horizontal o difusores de fondo. El uso de un modelo u otro dependerá de las características de cada lago. Los criterios básicos a tener en cuenta son:

  • Profundidad: En lagos de 4,5 m de profundidad o menos, los aireadores más efectivos son los de chorro. La potencia adecuada será de 1,5 Hp a 2 Hp por 3000 m2. En caso de que el lago tenga menos de un metro de profundidad, hay que aumentar la potencia.

  • Forma: En lagos redondeados, lo mejor es colocar un aireador en el centro. Si es muy extenso, se recomienda apoyar la función del aireador principal con aspiradores cerca de la orilla que generen corrientes de agua en los bordes.

Para lagos estrechos o alargados habrá que colocar varias unidades de menor potencia en lugar de una sola. En este caso, los más adecuados son los modelos horizontales.

Aireadores con inyección de ozono

Merecen especial atención los lagos con mayor riesgo de albergar bacterias y virus peligrosos como la legionella. Estos microorganismos proliferan en lagos y estanques con altos niveles de lodo y materia orgánica. En algunos casos pueden alcanzarse concentraciones peligrosas para el ser humano. Para prevenirlo, recomendamos el uso de aireadores capaces de inyectar ozono en el agua.

El ozono es un potente biocida usado a menudo en tratamientos de esterilización y desinfección por su capacidad para eliminar virus y bacterias del agua. La ventaja frente a otros sistemas químicos es que no deja rastro en el agua: es una molécula muy inestable que, tras su uso, se descompone en oxígeno, por lo que puede aplicarse en todo tipo de instalaciones sin riesgo para los usuarios.

Dada su baja estabilidad, es imposible almacenar ozono para su uso. La solución es emplear aireadores modificados especialmente, capaces de generar el gas in situ y bombearlo en el agua en forma de microburbujas.

Los lagos y estanques tienen un proceso de vida natural, desde su nacimiento como cúmulos de agua limpia hasta su edad adulta en forma de ciénagas o barrizales. Este proceso, que en la naturaleza toma cientos o miles de años, se ha visto reducido a solo unas decenas por la acción del ser humano. La aireación se erige aquí como el sistema más limpio y fiable para mantener la salud del agua y de los organismos que la habitan.

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.

Este sitio web usa cookies. Más información Acepto