AHORRO DE AGUA DE RIEGO: EL USO DE SENSORES

Agua
  • 04 Marzo 2015

Los diversos sensores disponibles pueden ser una herramienta eficaz para el ahorro de agua de riego, cuando se usan adecuadamente en combinación con los sistemas de control adecuados.

Vamos a repasar lo que nos ofrecen los más habituales y sencillos.

Sensor de Lluvia: Es probablemente el más básico, pero sigue siendo igual de importante. Se trata de emplear unos dispositivos que por diversos procedimientos, detectan cuando las precipitaciones llegan a un cierto nivel y proceden a cortar el riego, de forma que este no se produce.

Sensor de Caudal: Es un sensor básico para detectar y reaccionar ante posibles averías y roturas en la red de tuberías, evitando tanto el derroche que esto supone, como los desperfectos que las mismas puedan ocasionar. Se trata de dispositivos sencillos, robustos y fiables, pues emplean contadores de agua estándar, equipados con emisores de pulsos.

Sensores de Viento: No es un sensor muy utilizado, pero tiene algunas ventajas que conviene resaltar. Es conocido por todos que uno de los mayores enemigos del riego por aspersión es el viento. Cuando el riego se produce en condiciones de viento fuerte, por un lado pierde gran parte de su efectividad, puede caer sobre zonas que no es adecuado, deteriorándolas o creando peligro para los usuarios de las ciudades y desde luego resultando un gasto de agua inútil.

Deben ir colocados en cada programador de riego. De esta forma se asegura que en zonas amplias, donde los chubascos pueden producirse de forma diversa en las zonas, la reacción ante la lluvia sea la correcta en cada una.

Los programadores de riego van realizando la lectura de los datos suministrados y ante cualquier avería que se detecte, cierran el riego. Cuando esto ocurre en sistemas centralizados, además envían información de estos sucesos tanto al central, como a los usuarios especificados.

Por tanto una medida prudente es emplear sensores de viento para cortar el riego cuando la intensidad del mismo supere unos valores marcados.

Sensores de Humedad: Este tipo de sensores es muy empleado en agricultura, ya que tenemos que tener en cuenta que cada suelo tiene una estructura física y química diferente. Esto afectará al movimiento de agua que se produce en el suelo y, como es lógico, al valor que marca la capacidad de campo del terreno (es decir, el grado de humedad del suelo una vez que ha realizado su drenaje interno).Controlando la humedad, se puede llegar a controlar de un modo muy eficaz la gestión del riego. En definitiva, se trata de reponer el agua en el terreno, cuando este haya bajado de unos niveles de humedad fijados.

Sensores de Temperatura: Es un tipo de sensor que en jardinería solo suele resultar útil en algunas grandes instalaciones deportivas. Se trata en este caso de poder arrancar riegos de refresco que se aplican en las praderas para ayudar a paliar las temperaturas muy elevadas. En otros casos se trata de detectar heladas y reaccionar ante ellas.

Sensores de Presión: Su utilidad se basa en la relación que en los sistemas hidráulicos tienen el caudal y la presión. De este modo, dado que un sistema de riego funcionando por debajo de su presión adecuada, no resulta eficaz, despilfarra agua o aun peor, puede deberse a una avería o rotura de tubería, mediante estos sensores se puede detectar estas situaciones y reaccionar ante ellas. El problema es que estos sensores son bastante costosos y para tener una información adecuada deberían instalarse bastantes, repartidos a lo largo de la instalación. Resulta por tanto más sencillo y económico el empleo de sensores de caudal.

Este uso en jardinería es complicado pues presenta unas características bien diferentes que las fincas agrícolas en las que se emplea. Generalmente cada jardín es bien distinto de los otros que le rodean, tanto en su diseño, en el tipo de suelo, en la plantación presente, etc. por tanto no es posible marcar los cálculos del riego, en base a datos que son “particulares” y obtenidos en una zona específica.

No obstante puede ser una ayuda eficaz en ciertos usos. Por ejemplo en aquellas zonas donde no es posible el empleo de sensores de caudal, puede ser una herramienta para detectar ciertas averías y poder reaccionar ante ellas.

Últimamente se está trabajando en adaptar este tipo de sensores a la jardinería privada y poco a poco veremos avances en este sentido.

 

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