AIREAR EL JARDÍN EN SEIS PASOS

Césped
  • 01 Marzo 2016

El aireado consiste en la perforación superficial de una superficie de tierra. Sus efectos positivos en nuestro jardín son enormes: descompacta el césped, lo que facilita el filtrado del agua en la tierra y el arraigo de las raíces en terrenos duros, como los que tienen capas arenosas. Además, los jardines aireados resisten mejor los periodos de sequía, las plagas y las enfermedades, ya que al ser más profundas las raíces absorben mejor el agua y los herbicidas. De este modo puede reducirse la frecuencia de riego entre un 30 y un 40%.

Existen distintos métodos y máquinas: manuales, con motor de gasolina, y hasta algunas remolcadas (para extensiones de gran tamaño). Pero básicamente pueden dividirse en dos sistemas, según el tipo de clavo que se utiliza: los sólidos, que hace perforaciones limpias de hasta diez centímetros de profundidad, y los de punta hueca, que además extraen porciones de tierra al salir. Estos últimos son la opción más recomendada por los expertos.

 

Pasos para el aireado del césped

 1º Determinar la máquina a usar: El tamaño de nuestro jardín y el tiempo del que dispongamos serán los factores principales a la hora de elegir una máquina u otra. Para los más pequeños una con rodillo de púas manual es suficiente, pero una con motor acelerará considerablemente el trabajo. Para terrenos a partir de los 5000m2 lo ideal es utilizar una aireadora remolcada.

 2º Preparar el césped: Las hojas, ramas y demás materiales orgánicos dificultarán el taladrado. Tendremos que rastrillar el jardín previamente para retirarlos. Asimismo, antes de pasar la aireadora segaremos el césped y retiraremos los desechos.

 3º Comprobar el nivel de humedad del suelo: Las máquinas aireadoras, sean del tipo que sean, funcionan mejor en suelos húmedos. Una técnica sencilla para comprobar si el suelo está listo para el aireado es perforarlo con un destornillador: si notamos que cuesta mucho clavarlo, tendremos que esperar a que llueva o regar abundantemente el día anterior.

 4º Primera pasada: Nos colocaremos en un extremo del jardín y comenzaremos a airear, siguiendo una línea lo más recta posible, de un extremo al otro para llegar al final. No os preocupéis por los restos de tierra o si notáis que en algunas zonas los taladros penetran menos que en otras. De eso nos ocuparemos más adelante.

 

 

       A la izquierda, un jardín justo después del aireado; a la derecha, el mismo jardín seis días después. Las marcas del taladrado son casi inapreciables

 

5º Insistir en las zonas más transitadas: Las partes del jardín sobre las que paseemos más a menudo requerirán de una segunda y hasta una tercera pasada para quedar bien descompactados.

 6º Rellenar los huecos (opcional): Aunque no es obligatorio, podemos rellenar los huecos dejados al paso de la aireadora con un sustrato de tipo turba, que en una semana se habrá desecho y devolverá al jardín un aspecto más uniforme. En cuanto a los restos dejados por el aireado, podéis retirarlos o dejarlos para que se descompongan. Recordad que también podéis utilizarlos para hacer compost y abonar el césped.

 

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