El club gaditano ha dado un nuevo paso hacia la electrificación de su parque de maquinaria con la renovación de sus tripletas de siega.
Ha incorporado las Toro Greensmaster e-TriFlex 3370 distribuidas por Riversa. Unas unidades completamente eléctricas alimentadas por baterías de ion litio, que reflejan la apuesta del campo por mantener la excelencia en el cuidado del césped, la productividad en las tareas agronómicas y una visión clara de futuro más sostenible y respetuosa con el entorno.
Hasta ahora, Valderrama operaba con las reconocidas Toro Greensmaster 3420, segadoras profesionales híbridas que combinaban motor de combustión con sistemas de corte eléctricos. Un estándar de rendimiento que ha acompañado durante años al club en su búsqueda de la perfección.
Sin embargo, la evolución tecnológica de Toro ha permitido dar el siguiente paso: la electrificación total.
Con la llegada de las e-TriFlex 3370, el campo elimina completamente la dependencia de sistemas hidráulicos y de combustión en estas unidades, adoptando un sistema en el que la tracción, la dirección, la elevación y el corte son totalmente eléctricos.
Uno de los factores clave en esta renovación ha sido la reducción del impacto acústico. Las nuevas tripletas eléctricas ofrecen un funcionamiento prácticamente silencioso, con niveles de ruido significativamente inferiores a los de generaciones anteriores. Este aspecto resulta especialmente relevante en un campo como Valderrama, donde la experiencia del jugador y la integración con el entorno natural son prioritarias.
Pero la reducción de decibelios no compromete el rendimiento. Al contrario, las e-TriFlex incorporan tecnologías avanzadas como el sistema Radius Dependent Speed (RDS™), que mantiene una frecuencia de corte uniforme incluso en giros, mejorando la estética y la jugabilidad del green. A ello se suma un sistema de suspensión con doble brazo en A que permite a las unidades de corte adaptarse con precisión al terreno.
El resultado sigue siendo un corte de siega impecable, homogéneo y de alta calidad, en línea con los estándares que exige un campo de la categoría de Valderrama.
La transición hacia maquinaria totalmente eléctrica responde también a una sensibilidad creciente en el sector del golf hacia prácticas más responsables en el mantenimiento de áreas verdes. En el caso de Valderrama, esta sensibilidad no es nueva, sino parte de su ADN.
El club ha sido históricamente un referente en el cuidado agronómico, con un enfoque meticuloso en la salud del césped y la preservación del entorno. La incorporación de maquinaria eléctrica no hace sino reforzar esta identidad, contribuyendo a un mantenimiento más eficiente, limpio y alineado con las tendencias actuales del sector.